RICA CALDERÓN, Tomás de la
[Guadalajara,
31 de diciembre de 1881 / Orán, 1951]
Tomás de la Rica Calderón nació
en la ciudad de Guadalajara el 31 de diciembre de 1881, en el seno de una familia de clase
media e ideología progresista con activa presencia en la vida política y
cultural de la ciudad arriacense, de la que son prueba su hermano Manuel,
maestro, su tío Tadeo Calomarde, primer director de la Imprenta Provincial, y
sus primos Rafael de la Rica Albo, médico, y Juan Manuel de la Rica Albo,
cajista en la Imprenta Provincial y delineante en la Diputación alcarreña;
todos ellos representantes de esa burguesía
ilustrada y republicana que, durante el siglo XIX, fue tan numerosa en
esta tierra; una familia que tenía su origen en una mercería de la calle Mayor
arriacense.
Librepensador
convencido, fue el primer alcarreño que contrajo matrimonio civil en toda la
provincia, casándose el 9 de septiembre de 1911 con Manuela
Etreros, con la que no tuvo hijos, en una ceremonia a la que asistieron
Fernando Lozano Montes Demófilo,
Manuel Diges o Rafael de la Rica y cuya breve crónica llegó a ser publicada en
la prensa madrileña. En 1925 ingresó en la masonería, siendo uno de los
primeros miembros de la logia Arriaco,
activa
durante la Segunda República, con el nombre simbólico de Henares.
En
1896 acabó su formación en la Escuela Normal de Guadalajara, obteniendo el
título de Maestro Superior, como su hermano Manuel, pero nunca ejerció en la
enseñanza pública, aunque en 1916 se presentó a las oposiciones para cubrir las
plazas de profesor de Caligrafía de los Institutos de Almería, Mahón, Figueras y
Cádiz, pero no ganó ninguna de las plazas ofertadas.
Muy joven
cursó los estudios de electricidad en la Escuela Central de Artes y Oficios de
Madrid. Trabajó como electricista en la madrileña Fábrica del Mediodía, fue
jefe del laboratorio electroquímico de la fábrica Vatímetros B y B de
contadores eléctricos, jefe de fabricación de la factoría de lámparas
incandescentes B.C. de Madrid y, desde 1921, fue jefe del laboratorio de
metalografía de La Hispano de Guadalajara, la industria más importante de la
provincia en la primera mitad del siglo XX y una de las de más adelantada
tecnología de su tiempo.
Al
mismo tiempo que progresaba en su carrera profesional se preocupó de la
divulgación científica, publicando numerosos artículos en la prensa general,
siendo quizás el primero “El eclipse en Guadalajara”, que apareció en La Crónica el día 31 de mayo de 1900, al
que siguieron otros en diferentes cabeceras, sobre todo Flores y Abejas. También dio a la imprenta textos técnicos en
revistas especializadas como, entre otras, La
Energía Eléctrica, de la que fue asiduo colaborador, La Construcción Moderna y Faraday,
el boletín de Física y Química que publicaba Miguel Bargalló en Guadalajara. A
partir del 1 de mayo de 1911 la Federación
de Sociedades Obreras de Guadalajara, adherida a la UGT, publicaba su nueva
cabecera, Juventud Obrera, que
sustituía a La Alcarria Obrera, y de
la que Tomás de la Rica fue el director hasta que, en 1913, fue sustituido por
Silvestre Ranz.
Muy
pronto destacó por su activa militancia en el Partido Republicano Federal, que
compartía con su primo Rafael, que en 1899 fue elegido concejal y que ejerció
como alcalde provisional de Guadalajara en marzo de 1900. Este protagonismo era
tan destacado que en 1911 los federales alcarreños insertaron en la prensa la
siguiente nota: “los que profesando ideas republicanas quieran inscribirse en el
censo del partido, pueden hacerlo en casa del secretario D. Tomás de la Rica,
Barrionuevo baja, Escuela Laica”; siete años después seguía formando parte del
comité local del partido republicano y seguía siendo el encargado del censo
provincial de los republicanos alcarreños, en cuya junta local arriacense
ostentaba la vicepresidencia, aunque, al mismo tiempo, era
suscriptor de la prensa anarquista, concretamente del semanario Tierra y Libertad. En septiembre de 1930
asistió, como delegado de dos agrupaciones locales de la provincia, a la
asamblea de la Alianza Republicana y al proclamarse la Segunda República se
integró en el Partido Republicano Radical-Socialista, formando parte de su
comité en la provincia.
En 1936 formó parte del Comité Provincial del Frente Popular de Guadalajara, constituido por Félix Pérez Rodríguez Caja, presidente, y José González Calvo, secretario, por Izquierda Republicana; Marcelino Martín González del Arco, Miguel Bargalló Ardevol, Facundo Abad Rodilla, Luis Tejada, Marciano Alfonso, Feliciano Ruiz y Tomás Tobajas por el Partido Socialista Obrero Español; Federico Núñez, Antonio Gómez Polo, Vicente Relaño Martínez, Francisco Serrano y José Segovia García por el Partido Comunista de España; y Manuel Cañas Ortego y Tomás de la Rica Calderón por Acción Republicana.
En 1936 formó parte del Comité Provincial del Frente Popular de Guadalajara, constituido por Félix Pérez Rodríguez Caja, presidente, y José González Calvo, secretario, por Izquierda Republicana; Marcelino Martín González del Arco, Miguel Bargalló Ardevol, Facundo Abad Rodilla, Luis Tejada, Marciano Alfonso, Feliciano Ruiz y Tomás Tobajas por el Partido Socialista Obrero Español; Federico Núñez, Antonio Gómez Polo, Vicente Relaño Martínez, Francisco Serrano y José Segovia García por el Partido Comunista de España; y Manuel Cañas Ortego y Tomás de la Rica Calderón por Acción Republicana.
Director de la Escuela Laica de Guadalajara
Pero,
sobre todo, Tomás de la Rica fue el director de la Escuela Laica de
Guadalajara, desde su apertura en 1903 hasta que cerró en 1936 después de ser
destruida por un bombardeo de la aviación franquista; él daba clases a los más
mayores y su mujer a los alumnos de menos edad. La Escuela Laica nació de la
voluntad de Felipe Nieto Benito, expresada en su testamento, y de la gestión de
Fernando Lozano Montes, director del periódico anticlerical madrileño Las Dominicales del Libre Pensamiento y
único albacea testamentario superviviente en 1903. Fue considerado por
Francisco Ferrer Guardia, fundador de La Escuela Moderna de Barcelona, como el
primer centro hermano que se abrió en España y, a pesar de la inquina de los
grupos clericales de la ciudad, no pudo ser clausurada. Este centro educativo
fue unos de los pioneros en la renovación pedagógica nacional del primer tercio
del siglo XX y en él se formaron varias generaciones de alcarreños en un clima
de exigencia intelectual y de libertad personal.
Fue
también director y profesor de la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad, que sólo por su
generosidad pudo abrirse en 1922 en los mismos locales de la Escuela Laica. En 1929, por iniciativa del Ayuntamiento primorriverista, se transformó en Escuela Elemental de Trabajo, en un intento de desligarla de la Escuela Laica, que fracasó por la caída de la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera solo un mes después de que se aprobase su Carta fundacional. En el año 1932 se transformó en Escuela de
Trabajo, de la que también fue nombrado director y profesor de Geografía e Historia y de Legislación industrial. El cuadro de profesores lo
completaban Luciano García López, Enrique Catalán Gañán y Alejandro Diges Lucas,
a los que se sumó más adelante Antonio Pardo Borda, que fue su secretario. Los alumnos, a los que sólo se
les exigía saber leer y escribir y ser mayores de 14 años, superaron el
centenar. Por este motivo, durante la Segunda República fue vocal del Patronato local de
Formación Profesional de Guadalajara, que presidía Julio Juan y Blanquer.
En
1939, al acabar la Guerra Civil, consiguió salir de España, refugiándose en
Orán, en la Argelia francesa, donde falleció en 1951.
JUAN
PABLO CALERO DELSO
Tuvo una hija llamada Luz de la Rica Etreros.
ResponderEliminarPima carnal de madre
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