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domingo, 3 de febrero de 2019

MARIANO RUIZ DE MOLINA Y TAMAYO

RUIZ DE MOLINA Y TAMAYO, Mariano. Marqués de Embid
[Molina de Aragón, 8 de noviembre de 1795 / 28 de junio de 1859]

Mariano Ruiz de Molina y Tamayo, marqués de Embid, nació en Molina de Aragón el 8 de noviembre de 1795 y falleció, víctima de un accidente repentino, en la misma localidad de la provincia de Guadalajara el 28 de junio de 1859. En el año 1835 se casó en la iglesia de San Gil abad de Zaragoza con la dama aragonesa Paula de Val Viciens, con la que no tuvo hijos.
Fue su padre Joaquín Ruiz de Molina Velasco y Montesoro, que había nacido en Molina de Aragón el 12 de abril de 1753 y fue regidor perpetuo preeminente y teniente corregidor del concejo molinés, donde falleció el 5 abril de 1817. Su madre era Clementa Tamayo Calderón y Cortés, que se casó en Molina de Aragón el día 28 de agosto de 1779, teniendo tres hijos en su matrimonio: Joaquín, Mariano y Teresa.
Su familia era descendiente del linaje de los Lara, condes que fueron señores independientes de Molina de Aragón y de su tierra en los siglos XII y XIII, aunque finalmente el Señorío se incorporó al reino de Castilla, y de la familia Montesoro, que tan poderosa fue en esa comarca en los siglos XVIII y XIX. Fue el VIII Marqués de Embid, título que Carlos II concedió en abril de 1687 a Diego de Molina Arellano y Mendoza, Alguacil Mayor perpetuo de Molina de Aragón. Después de diversos pleitos, al extinguirse la línea directa del primer marqués, el título le fue concedido en 1781 a Joaquín Ruiz de Molina que lo legó a su hijo mayor José María y, al fallecer éste sin descendencia en 1835, lo recibió su hermano Mariano Ruiz de Molina y Tamayo, VIII marqués de Embid, que a falta de herederos directos se lo legó a su hermana Teresa.
 Aunque la familia Ruiz de Molina eran propietarios agrarios con un rico patrimonio cuyas rentas superaban los 30.000 reales en 1841 (por ejemplo, en 1838 subastaron los pastos de la Dehesa de Guisema que podía acoger a 4.000 cabezas de ganado lanar), a su muerte no dejó a su familia en muy buena situación económica, pues en 1872 el juez de Molina de Aragón convocó un concurso de acreedores para liquidar sus bienes.
Hay repetidas muestras de la influencia tradicional de la familia Ruiz de Molina en el Señorío. Suyo era el imponente castillo de Santiuste en Corduente y el palacio blasonado de Molina de Aragón. Su hermano José María fue enterrado en el presbiterio de la ermita de la Virgen del Carmen de la villa molinesa, descubriéndose su tumba en enero de 1999 al realizar unas obras de rehabilitación del templo.
Ese ascendiente tradicional sobre los molineses lo ejerció Mariano Ruiz de Molina y Tamayo en el segundo tercio del siglo XIX. Cuando en 1835 se constituyó la primera Diputación Provincial de Guadalajara con arreglo a los actuales límites territoriales, él era el representante del Señorío en esta primera corporación provincial. En las filas del liberalismo, formó parte del partido moderado y en el verano de 1836 era considerado uno de sus miembros “con más crédito” en la provincia de Guadalajara, como reconocía públicamente la prensa provincial con motivo de la elección legislativa de 1836. Sin embargo, en los comicios legislativos celebrados ese verano apenas obtuvo veintidós votos en toda la provincia, más por la falta de arraigo de los moderados que por rechazo a su persona, porque ese mismo año fue designado por el partido judicial de Molina de Aragón para ser su representante en la elección de diputados a Cortes por la provincia de Guadalajara.
En los comicios para el Senado celebrados en el otoño de 1837, una vez aprobada la Constitución progresista, fue el quinto candidato más votado, sumando más de mil papeletas, pero finalmente no fue el elegido por la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón para representar a la provincia en la Cámara Alta. En las elecciones de 1839 hizo constar su protesta por las irregularidades que a su juicio habían ocurrido en las votaciones, y no le debía de faltar razón, pues al menos un elector de Cendejas de la Torre manifestó que había sido llevado a votar a la fuerza.
También fue el representante del Señorío molinés en la Diputación Provincial, aún regulada por la Constitución de 1812, en la legislatura de 1836 y volvió a ser elegido en 1843. Primero su sobrino, Luis Díaz Ruiz de Molina, y luego los sucesivos herederos del título, Luis Díaz Millán y Luis Díaz Sorolla, también mantuvieron una destacada presencia en las instituciones de la provincia, y muy especialmente en la Diputación de Guadalajara, en representación del Señorío: en 1864 y 1866, luego en 1902 y 1911... prolongando así la influencia de la familia.
Elección y actividad parlamentaria
El día 12 de febrero de 1841 se celebró en la Casa Consistorial de Guadalajara la votación para elegir diputados y senadores para la legislatura de 1842, acudiendo los delegados de los distintos colegios electorales de la provincia con los resultados parciales de sus distritos. Fueron elegidos como diputados Ambrosio Tomás Lillo, con 1.994 votos, Luciano Lanza Domínguez, con 1.979 papeletas, y José Lucas García con 958 votos; y como senadores fueron proclamados Gregorio García Tabernero, 1.870 avales, Fernando Castro Pérez, con 1.701, y Joaquín Verdugo, con 1.564 votos.
Pero como los tres senadores proclamados renunciaron a sus escaños antes de tomar posesión del cargo, fue necesario que se celebrase una nueva elección parcial tres meses después. El 12 de mayo de 1841 volvieron a reunirse en el Ayuntamiento de la capital de la provincia los delegados de los distritos electorales, aunque en esta segunda ocasión no enviaron representantes los electores de Guadalajara, Atienza, Brihuega y Pastrana, entre otros, por lo que el número de votos fue muy inferior, lo que movió a Narciso Riaza a solicitar que no se proclamasen senadores por no reunir ninguno el respaldo de la mitad de los electores censados. Se rechazó esta petición y Mariano Ruiz de Molina y Tamayo fue designado senador con solamente 730 votos.
Como consecuencia de este retraso, la Comisión de Actas de la Cámara Alta no dictaminó la pertinencia de su elección hasta el 12 de junio, y él no juró su cargo y ocupó su escaño de senador hasta el día 8 de enero de 1842, excusando entonces públicamente su tardanza en incorporarse a su puesto. En la primera legislatura de 1843 ya no era senador y aún durante el año que se sentó en el Senado alegó enfermedad para ausentarse temporalmente de la actividad parlamentaria.
Fue miembro de las Comisiones de concesión y ampliación de varias pensiones y de la que se formó para estudiar la pensión particular de María del Carmen Miranda y de su secretario.
JUAN PABLO CALERO DELSO

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